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El cuerpo como ofrenda

La procesión de los "Picaos" se celebra cada año en San Vicente de la Sonsierra en La Rioja. Es la única tradición religiosa en España donde continúa la práctica de la flagelación.

ADRIÁN IRAGO
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Los "Picaos" ofrecen el cuerpo como sacrificio azotando la espalda con esparto y madeja de algodón. Para ellos es una forma de alabar a Dios por escuchar sus oraciones, es una manifestación íntima de fe. Para participar en el ritual uno debe ser hombre, mayor de edad y tener un certificado del párroco de su Iglesia.

 

La procesión se lleva a cabo en absoluto silencio. Los "Picaos" caminan por las estrechas calles del pueblo con un "hermano": este vigilará las heridas y servirá como guía espiritual.

 

El nombre de "Picaos" proviene del acto de pinchar la heridas con lo que llaman "esponja", una bola virgen de cera con 12 pequeños cristales que representan a los apóstoles. Esta práctica facilita la cicatrización de las lesiones. Luego limpian las heridas con agua de romero.

Desde tiempos inmemorables se celebra esta manifestación religiosa convirtiéndose en la única en España que perdura la flagelación como ofrenda a Dios.

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© 2020  Fotografías por Adrián Irago. Todos los derechos reservados.